Un bono es, en esencia, un préstamo. Cuando comprás un bono, le prestás tu plata a un gobierno o a una empresa, que se compromete a devolvértela en una fecha determinada, junto con intereses acordados de antemano. Cuatro palabras que vas a ver en cualquier bono Emisor: quién toma la plata prestada (un país, una […]
Un bono es, en esencia, un préstamo. Cuando comprás un bono, le prestás tu plata a un gobierno o a una empresa, que se compromete a devolvértela en una fecha determinada, junto con intereses acordados de antemano.
Cuatro palabras que vas a ver en cualquier bono
¿Qué te da tener bonos en tu cartera?
Ingresos con previsibilidad. Como el flujo de cupones y amortizaciones está pactado desde el principio, sabés de antemano cuánto y cuándo vas a cobrar si el emisor cumple. Una acción, en cambio, depende de cómo le vaya a la empresa.
Un ancla en momentos de incertidumbre. Los bonos suelen ser menos volátiles que la renta variable. No eliminan el riesgo, pero lo moderan.
Una herramienta contra la devaluación y la inflación. Muchos bonos, soberanos y corporativos, están emitidos en dólares o ajustados por inflación. Eso te permite cubrirte de la pérdida de valor del peso en vez de solo pelearla con pesos.
Tipos de bonos, según quién los emite
Según cómo pagan los intereses
Según la moneda o el ajuste
La TIR: el número que resume el rendimiento de un bono. La Tasa Interna de Retorno (TIR) estima el rendimiento anual de un bono si lo comprás hoy y lo mantenés hasta el vencimiento. Dos aclaraciones importantes: supone que mantenés el bono hasta el final y que el emisor paga todo, y una TIR más alta no es “mejor” a secas — muchas veces el mercado exige más rendimiento porque ve más riesgo en ese emisor.
Lo que no hay que perder de vista: un bono no es “sin riesgo”. Tiene riesgo de default (que el emisor no pague), riesgo de precio (su valor de mercado cambia todos los días si vendés antes del vencimiento) y riesgo de liquidez (algunos bonos se operan poco).
¿Cómo elegir un bono? Mirando tu perfil de inversor y tolerancia al riesgo, tu objetivo (preservar capital, renta periódica o más rendimiento), tu horizonte de tiempo, el contexto económico y, siempre, diversificando entre emisores y tipos de bono.
Ordená tu plata paso a paso con la Guía de Finanzas Personales.
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