Una caución bursátil es, en pocas palabras, un préstamo de dinero a corto plazo dentro del mercado de capitales. Funciona parecido a un plazo fijo, pero con mucha más flexibilidad: prestás tu plata por un plazo que vos elegís —desde 1 día hasta 120 días— y al vencimiento recibís el capital de vuelta más los […]
Una caución bursátil es, en pocas palabras, un préstamo de dinero a corto plazo dentro del mercado de capitales. Funciona parecido a un plazo fijo, pero con mucha más flexibilidad: prestás tu plata por un plazo que vos elegís —desde 1 día hasta 120 días— y al vencimiento recibís el capital de vuelta más los intereses pactados.
¿Cómo se define la ganancia? La tasa de interés queda fijada en el momento mismo en que hacés la operación, así que sabés de antemano, con exactitud, cuánto vas a cobrar al vencimiento — no hay sorpresas ni depende de cómo le vaya al mercado en el medio.
¿Qué la hace distinta de un plazo fijo? Principalmente, el plazo y la liquidez. Un plazo fijo tradicional suele arrancar en 30 días; una caución la podés pactar por apenas 1 día, lo que la vuelve mucho más útil para plata que vas a necesitar pronto pero que no querés dejar sin rendir ni un solo día.
¿Por qué se la considera uno de los instrumentos más conservadores del mercado?
¿Para quién tiene sentido? Es la herramienta típica para no dejar plata “parada” sin rendir mientras decidís tu próximo movimiento, o para colocar un excedente de liquidez que sabés que vas a necesitar en pocos días o semanas — rinde algo, sin exponerte a la volatilidad de otros instrumentos.
Lo que hay que tener claro: justamente por ser de plazos tan cortos y bajo riesgo, el rendimiento también suele ser más moderado que el de instrumentos con mayor horizonte o volatilidad — es una herramienta para liquidez de corto plazo, no para hacer crecer un capital a largo plazo.
Ordená tu plata paso a paso con la Guía de Finanzas Personales.
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