1. Invertir sin entender en qué. Poner plata en algo que no comprendés del todo, solo porque “alguien dijo que rinde bien”, es de los errores más caros.
  1. Confundir invertir con apostar. Invertir es una estrategia con información e intención detrás — no un juego de azar. Si sentís que estás “apostando”, probablemente te falta info, no suerte.
  1. No diversificar. Poner todos los huevos en la misma canasta es la forma más rápida de convertir un mal momento de un solo activo en un problema grande para toda tu plata.
  1. Seguir la tendencia del momento sin análisis propio. Entrar a un “boom” solo porque todo el mundo habla de eso (el famoso FOMO) suele terminar comprando caro y por las razones equivocadas.
  1. No tener un objetivo claro. Invertir “porque hay que invertir”, sin saber para qué, hace que cualquier decisión parezca válida — y ninguna lo es realmente.
  1. Ignorar costos e impuestos. Comisiones, percepciones, spreads, tiempos de liquidación — todo eso se come rentabilidad si no lo tenés en cuenta desde el principio.
  1. Usar plataformas no reguladas. Operar en sitios poco conocidos, sin registro ante la CNV, te expone a un riesgo que no tiene nada que ver con el mercado — es directamente el riesgo de que tu plata desaparezca.

El punto en común de casi todos estos errores no es de plata, es de información: se resuelven informándote antes de mover un peso, no después.