Se diferencia del interés simple, que siempre se calcula sobre el monto original. El compuesto suma los intereses al capital, así que en el período siguiente el cálculo se hace sobre un monto mayor. El crecimiento no es una línea recta — es una curva que se acelera con el tiempo.
Un ejemplo con números, para que se entienda de una:
Invertís $100.000 a una tasa del 10% anual:
- Año 1: $110.000
- Año 5: $161.051
- Año 10: $259.374
- Año 20: $672.750
Fijate algo importante: entre el año 10 y el año 20 —el mismo lapso de tiempo que entre el año 0 y el 10— la ganancia es mucho mayor. Eso es el efecto acumulativo trabajando.
Las dos conclusiones prácticas que saco de esto:
- El tiempo pesa más que el monto inicial. No hace falta arrancar con un capital grande — hace falta arrancar antes, no después.
- Cada año que esperás para empezar tiene un costo invisible — no es solo “un año menos ganando”, es un año menos de que tus ganancias generen nuevas ganancias.
Entender esto es, muchas veces, lo que le falta a la gente para animarse a empezar hoy con lo que tiene, en vez de esperar el momento “ideal” que nunca llega.