Si hay un concepto que vale la pena entender bien desde el arranque, es este: el interés compuesto es el interés que ganás sobre tu capital inicial, y también sobre los intereses que ya generaste. Tus ganancias generan nuevas ganancias — ahí está la magia.
Se diferencia del interés simple, que siempre se calcula sobre el monto original. El compuesto suma los intereses al capital, así que en el período siguiente el cálculo se hace sobre un monto mayor. El crecimiento no es una línea recta — es una curva que se acelera con el tiempo.
Un ejemplo con números, para que se entienda de una:
Invertís $100.000 a una tasa del 10% anual:
Fijate algo importante: entre el año 10 y el año 20 —el mismo lapso de tiempo que entre el año 0 y el 10— la ganancia es mucho mayor. Eso es el efecto acumulativo trabajando.
Las dos conclusiones prácticas que saco de esto:
Entender esto es, muchas veces, lo que le falta a la gente para animarse a empezar hoy con lo que tiene, en vez de esperar el momento “ideal” que nunca llega.
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